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Quimi Portet ... la vida de un Astro

"Un fracàs no s'improvisa" (Joan Fuster).
Quimi Portet nació, casualmente como todo el mundo, en la pintoresca ciudad de Vic. El nacimiento tuvo lugar unos días después de que los rusos (ya empezamos) colocaran en órbita el primer satélite artificial, el Sputnik. Durante los primeros años de su vida, Portet se limitó a ser básicamente un bípedo gordito, con frecuentes incursiones en el mundo del cuadrupedismo en sus primeros meses.
Su nacimiento en Vic ha llevado a algún periodista, de matiz más bien provincial, a imaginar que nuestro hombre estuvo sometido a una educación conservadora propia de la Cataluña interior. Esta afirmación resulta curiosa por el hecho de que la familia no tenía prácticamente nada que conservar y aún más si tenemos en cuenta su traslado a Barcelona cuando nuestro proto-artista tenía dos años. Así pues, podemos afirmar que su, digamos, educación fue la de cualquier chico de barrio barcelonés de los años sesenta y setenta con matices ligeramente agropecuarios durante el verano, todo ello aliñado con una fina pátina anarquizante propiciada por una situación familiar moderadamente caótica pero completamente desprovista de cualquier regusto patrimonial, taurino, católico o mahometano.

A los siete años y tras recibir su primera comunión en una ceremonia multitudinaria en la que un sacerdote a quien faltaba una oreja administró la Sagrada Hostia a unos noventa pequeños bípedos siguiendo el vistosísimo rito católico, nuestro hombrecito debutó tocando la guitarra en una fiesta familiar i a los diez años ingresó en una tuna escolar. Quería ser guitarrista de un “conjunto” i su determinación era tan firme que estaba incluso dispuesto a aprender “Clavelitos” si convenía. Sus familiares exclamaban: “Este niño será un Beatle” (Nótese que estamos hablando ciertamente de otra época).
En esta época habría que situar también el primer viaje del que después sería, por motivos laborales, un viajero remarcable. En un Seat seiscientos de color “mierda de oca” hábilmente conducido por su abuelo “Pepitu”, Quimi visitó “el Monasterio de Piedra”, Calatayud, Tarazona y Tudela. De tan épico viaje, Portet siempre recordará los “adoquines de Calatayud” caramelos descomunales, deliciosos pero de difícil ingestión.

A pesar de ser administrativa y técnicamente agnóstico, Quimi llegó ejercer de monaguillo en el santuario pirenaico de Núria, a cambio de poder esquiar con los chicos y chicas de la Federación Catalana de esquí. Algunos biógrafos, más bien audaces, han visto en este episodio el embrión de la acusada transversalidad y el fresco ecumenismo que caracteriza a Portet (también conocido por algunos cronistas como “el que ríe de madrugada con los dientes blancos como muñecas blancas”, “el que marca con orina los rincones de la casa de otro” o también como “el sexy”).
Ya de muy pequeño, Portet empieza a escuchar con mucha atención los discos que compraba su madre: Wilson Pickett, Aretha Franklin, y los artistas de la colección Hits & Soul de Atlantic Records, además de los Rolling Stones y los Beatles.
La infancia de Quimi se caracteriza por una alegre ingravidez geográfica. Alternó la vida en Barcelona y en Taradell, un alegre centro de veraneo de la comarca de Osona. Algunos de sus héroes infantiles eran Tarzan y Jane (sobretodo Jane), Lauren Bacall, Patufet y toda la fauna que aparecía en las revistas TBO, Pulgarcito, Pumby, Din-Dan y Tíovivo.
Durante la adolescencia Quimi practica el motocrós y realiza pequeños viajes en una minúscula Gilera 49 y mas tarde en una Ducati 250. Al quedarse sin máquina por problemas económicos decide concentrarse en la música. En sus inicios toca una guitarra clásica a la que adapta cuerdas de acero, hasta que un amigo le presta la primera guitarra eléctrica. En esa época asiste como espectador a los primeros conciertos de los grupos internacionales que empezaban a actuar en Barcelona. Entre ellos destaca el de “Santana”. Pero si alguien lo dejó maravillado en el escenario, éste fue, sin duda, Sisa. Para Quimi: “Sisa es sublime. No me importaba recorrer los kilómetros que fueran necesarios para verle actuar”. También lo fascinaron la música de “las Grecas”, los textos de “la Trinca”, la voz de “Raimón” y los “collons” de mossén Xirinacs.
En 1976 participa en la creación del grupo “Kilimanjaro’s”, una banda que alegró las fiestas de la comarca de Osona.
Durante su paso por las aulas del Instituto de Vic, Quimi escribe “la Biblia de las Aves” una voluminosa obra de literatura menor compuesta por un conglomerado de prosa, teatro, poesía y aforismos diversos con influencias de la cultura pop, el surrealismo, la filosofía Zen i el ideario Dadá. Uno de sus pensamientos proclamaba entonces que “...toda literatura es una onomatopeya del ruido que hace el hombre al escribir”.
En 1979 crea el grupo “The Dumpers”, una poderosa banda de “Hard Rock” catalán “avant la letre” de la que también formaba parte el excelente vocalista australiano Rodney Reay, así como Josep Simón y Quim Soler. En 1980 Quimi formó “Kul de Mandril”, un trío en el que actuó junto a Lluís “Noris” Marín y a Quim Vilaplana durante los años 80 y 81.
Durante todo este tiempo, Quimi sobrevive trabajando de soldador, recogiendo patatas, dirigiendo el esperpéntico programa de radio “Manos Arriba” o repartiendo toallas en una furgoneta.
En 1981 conoce a Manolo García y a Antonio Fidel y se incorpora como guitarrista a los Rápidos, grupo que ya contaba con el inspiradísimo guitarrista Josep Lluís Pérez y con el colosal batería Lluís Visiers. A pesar de las buenas críticas y de tener un buen número de fieles seguidores, lo cierto es que la economía de los Rápidos no funcionaba. Después de intentar, sin éxito, grabar un segundo disco, se les acabó la paciencia y deciden disolverse. En ese momento, Portet y Fidel junto al batería Jordi Vila empiezan a componer canciones como “Los Burros”. Sus esperanzas estaban puestos en temas como una versión punk de la popular “Frère Jacques”, “Huesos”, “Mi novia se llamaba Ramón” y otras extravagancias como “Bambarieri”, curiosa pieza interpretada en un idioma inexistente.
A los pocos meses, Manolo ocupó el lugar de cantante y Fidel pasó a dedicarse a hacer de librero en su Cartagena natal. Después de unos cuantos “bolos” en el Karma y en el Boira graban el delirante “Rebuznos de amor” y continúan con sus conciertos con éxito irregular. Las actuaciones que ofrecían van acompañadas de una inaudita puesta en escena a base de televisores, bidones haciendo las veces de tambores, vistosas explosiones de polvos de talco y un caos de humos de colores, en la línea de los desaparecidos “Rápidos”.
En 1985, “Los Burros” se convirtieron en “el Último de la Fila”, grupo que duró hasta 1996. “Persones estranyes” (1987) , primer disco en solitario de Portet, pertenece a este periodo. Fue compuesto, grabado y mezclado en quince días; contenía diez canciones y dos instrumentales. En él. Quimi canta y toca diversos instrumentos, Antonio Fidel el bajo y Ángel Celada la batería.

En 1996 acaba la última gira de “El último...” y Portet graba inmediatamente “Hoquei sobre pedres”, publicado a finales de Septiembre de 1997. El disco fue muy bien recibido y valorado por la crítica (así como por sus admiradores, detractores y señoras que pasaban por allí).
En Mayo de 1999, Portet publica su premiadísimo “Cançoner Electromagnètic”. Es éste su tercer disco en solitario pero en realidad el primero sin un proyecto paralelo. En la grabación no interviene ningún músico ni ningún técnico. Quimi compone todos los temas, graba produce y mezcla el disco. Contiene quince canciones y un tema instrumental. El “Cançoner recibió diversos premios y dejó clarísimo que la carrera en solitario de Portet no era un simple “divertimento”. (En círculos de entendidos sin perfil, más bien perturbados y generalmente solteros, se ha llegado a sugerir que lo que era realmente un “divertimento” era su carrera anterior. Dejemos a la delirante imaginación de la plebe la respuesta a este gran enigma de la cultura popular).
“Cançoner Electromagnètic” se presentó en directo durante el otoño y el invierno de 1999/2000.
En esta época, Portet compone también la celebrada sintonía para la serie de televisión “Plats Bruts”.
En 2001 aparece “Acadèmia dels somnis”, disco en el cual, después de la experimentación de “Cançoner Electromagnètic” se percibe un relativo clasicismo formal sin renunciar al sello original y inconfundible de sus composiciones.(Este pequeño pero fascinador parágrafo lo escribió la Dra. Anna Carrascal que es la única persona seria de estos parajes. Por eso aparece en cursiva).
Durante estos años Quimi produce los tres discos en solitario de Adrià Puntí ("Pepa la llarga", "L'hora del pati" y "Maria"); el disco “Happy Nothing” de Paul Fuster, el debut en solitario de Gerard Quintana, “Senyals de fum” y colabora produciendo parcialmente “Cançons d’amor i de droga” de Albert Pla.
En 2004 compone la banda sonora del documental de TV3 y la TV5 francesa “Cinema Dalí”, finalista de los premios EMMY 2004 (Uau!) y publica su quinto disco que se titula “La Terra és plana”; según él mismo, una obviedad como una casa.

Con este disco, Portet vuelve a los escenarios después de cinco años en una gira que bautiza con el empírico y acertadísimo nombre de “World Tour 2004/2005 y que lo llevará a lugares tan exóticos como Reus, Oliva, Prada de Conflent, Torà, Gijón, les Borges Blanques, Ceutí, L'Esquirol, Artà o la misma Barcelona. Esta gira se convertirá finalmente en el épico “World Tour 2004/2005/2006” y no acabará hasta Octubre de 2006 en Canet de Mar ante las autoridades civiles, militares y eclesiásticas de tan dinámica villa.
En este mismo 2006, Quimi produce y pone las guitarras en el disco “Vida y Milagros” de Pla y prepara su sexto disco, “Matem els dimarts i els divendres” ("Matamos los martes y los viernes") que se publica en Febrero de 2007.
En el “World Tour 2007”, Portet está acompañado por la misma banda que en la gira anterior: Antonio Fidel (bajo); Jordi Busquets (guitarra) y Xarli Oliver (batería).
© Wundesbald Wurlington de Krakatoa i López-Tururut de Parma i Flutemberg-Puntí. 2007
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